lunes 27 de abril de 2009

Encarnizada lucha contra la piratería

En Algunos Hombres Buenos (una película de abogados) se dice "se que no tienes una buena escusa, así que no te haré contar una mala". Efectivamente, no voy a justificar mi falta de entradas en el blog, porque simplemente no tengo excusas, por lo que vamos al caso.

¿Recuerdan el caso de "The Pirate Bay"? En resumidas cuentas eran cuatro tipos suecos que montaron una página web desde la que los usuarios podían descargarse contenido protegido por los derechos de autor a través de enlaces a redes P2P. La fiscalía de ese país los acusó de violar derechos de autor y de "promover que otros pudieran violar los derechos de autor". Uno de los argumentos de la defensa era que hacía exactamente lo mismo que Google: enlazar a archivos. Hace poco ha sido publicada la sentencia: condenados a un año de cárcel y al pago de más de dos millones y medio de euros a Warner Bros, Sony Music, EMI y Columbia Pictures...

Este caso ha levantado una enorme polémica en la red y en toda Europa respecto al tratamiento de la piratería en Internet. ¿Recuerdan una propuesta de ley en Francia que pretendía convertir a las operadoras de internet en ciberpolicías? Esta semana se vuelve a votar esta ley en el parlamento francés. Curiosamente ya se votó en Semana Santa pero no fue aprobada por falta de quorum.

Mientras, el próximo 5 de mayo el Parlamento Europeo votará un paquete de directivas sobre el sector de las telecomunicaciones que incluye una serie de polémicas enmiendas ya bautizadas por la blogosfera como "enmiendas torpedo". Estas medidas pretenden, entre otras cosas que los proveedores puedan ofrecer paquetes cerrados de sitios y servicios a los usuarios, precisamente con vistas a impedir el intercambio de archivos en internet.

De momento en España, proliferan las demandas contra páginas, portales y redes que pueden distribuir y enlazar a archivos para descargar músíca, videos, películas, etc. Es el caso de Elitemp3.net, en la que se asegura que la SGAE le solicita "daños y perjuicios por valor de más de 36.500 euros por poner a disposicion de los visitantes, discos de musica de forma totalmente gratuita". En otros casos la entidad de gestión solicita "un porcentaje por cada descarga que se haya realizado a través de los enlaces que él proporciona" como en el caso de Indice-web.com.

A parte de proliferar las demandas (civiles) en España, se están empezando a interponer querellas (penales), incluso ya hay un precedente, si bien ha sido un acuerdo alcanzado entre la defensa y la acusación, por la que un joven de 22 años ha sido condenado a seis meses de cárcel y al pago de 4.900 euros por un delito contra la propiedad intelectual al promover la descarga de videojuegos por internet, para evitar la demanda en vía civil que podría solictar como compensación una cantidad mucho mayor.

La pregunta -retórica por supuesto-, es que si ya existen medios de defensa de la propiedad intelectual, si ya hay un cánon especial, incluso para las copias legales, si los jueces y tribunales imponen sanciones económicas y de privación de libertad; es entonces necesario facultar a Telefónica, Ya.com, Jazztel, y compañía para que nos corten el servicio si creen que hemos descargado cualquier cosa, que nos limiten el acceso a internet o que nos priven de servicios...

jueves 5 de marzo de 2009

Huelga en Tuenti

Nuevamente he descuidado esta herramienta de comunicación. Ruego que me disculpen por ello todas aquellas personas que han sufrido la falta de contenido ultimamente y en especial aquellas que me lo han recriminado.

¿Recuerdan las entradas en este blog que hablaban de las redes sociales como Facebook y Tuenti? Hoy son noticia. Tuenti se enfrenta a una huelga de usuarios porque estos no están contentos con cambios en los términos y condiciones de uso que se han llevado recientemente, según una noticia de El País.

Al parecer, Tuenti pretende utilizar al usuario para enviar comunicaciones "de interés" a sus contactos y a los contactos de estos, y al parecer, los usuarios se oponen. Qué es una huelga en una red social y qué alcance puede tener es una cuestión a la que no puedo responder; me hago las mismas preguntas que ustedes.

Sin embargo, una cosa si que tengo clara. Cuando uno se lee las condiciones de uso de esta red social (o cualquier otra), -términos que hay que aceptar expresamente cuando uno se quiere registrar marcando una casilla-, uno se puede encontrar con una cláusula que permite al portal cambiar en cualquier momento el contenido de esos términos. Con ello, el portal se ampara en una cláusula que el usuario ha aceptado expresamente. Si ahora cambian los términos... el usuario sabía que eso podía pasar.

En el mundo de las telecomunicaciones si su compañía de telefónia móvil le sube la tarificación por segundos de 0,03 a 0,04 euros o el establecimiento de llamada de 0,15 a 0,18 euros, aunque usted tenga un compromiso de permanencia de 18 meses que todavía no han pasado, legalmente se puede dar de baja sin penalización alguna, precisamente por ese cambio en los términos del contrato. En el caso de redes sociales gratuitas, la opción es bien fácil: solicitar la baja inmediata. Pero al parecer hay mucha gente que no puede vivir sin estas redes sociales... ¡vaya usted a saber por qué!

Ahora bien, una reflexión: en España la famosa LSSI prohibe enviar comunicaciones comerciales por medios electrónicos si el destinatario no las ha autorizado previa y expresamente. ¿Puede entonces una red social, enviarme comunicaciones comerciales "de mi interés" cuando yo no las he solicitado, porque soy contacto de un contacto que sí que las ha aceptado? La respuesta es bastante obvia y Tuenti sabrá en qué mete... o no.

Más preocupante es el hecho de que una persona que no sea usuaria de una red social tenga trabas a la hora de solicitar a ésta que retiren fotografías de ella que ha "colgado" un usuario sin su consentimiento. ¿Se imagina?

martes 20 de enero de 2009

Año nuevo...

He tenido un tiempo abandonado este blog, a sus lectores asiduos y sinceramente, también a mi acezo comunicativo. Lo echaba de menos. Podría detenerme a justificar mi falta de atención a esta página debido a las merecidas vacaciones que he disfrutado y el inexorable trabajo pendiente que me he encontrado a la vuelta de las mismas. De hecho, era tal cantidad de trabajo el que tenía en mi mesa para empezar el año, que podría haber pasado por un funcionario de justicia de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) como la señorita de la foto.

Permítanme comentarles algo de mis vacaciones: comenzaron el día 24 de diciembre a las 15 horas. Había salido de mi trabajo con el tiempo justo para ir a la Terminal 4 de Barajas y poder tomar un vuelo de Iberia con destino La Coruña para llegar tranquilamente a cenar a mi casa con mi familia. La frase anterior podría pasar a formar parte de los libros de texto de literatura española como ejemplo de la figura antítesis. (Iberia - tranquilamente. Sobran las explicaciones). Muchos de los vuelos de al rededor de la puerta de embarque a la que me habían asignado eran cancelados o retrasados sin explicaciones. La confusión, indignación y desconfianza era preocupante a la par que contagiosa. Mi vuelo, por suerte y sorpresa para todos los presentes, salió a la hora. Es lo que tienen las huelgas, las de celo, las encubiertas, las abiertas y todas las demás formas que existan (menos las japonesas): que siempre se perjudica al usuario y que siempre generará desconfianza en el sector. Dejando a un lado la guerra SEPLA - IBERIA con sus refriegas anuales justo en Navidad, Semana Santa y verano, hay que comentar la amenaza de huelga en la Justicia.

El año pasado fueron los funcionarios de Justicia los que se pusieron en huelga pidiendo más medios, desbordados por los legajos sobre sus escritorios, estanterías y el suelo de los pasillos. Este año son los jueces quienes amenazan al ministro Fernández Bermejo por lo mismo. De hecho, ya hay paros encubiertos en algunos juzgados. Es un hecho terrible para todos. No porque su enfrentamiento con el Ministerio sea ilegítimo, – que no lo es –, ni porque sus reivindicaciones sean absurdas, – que no lo son –, ni porque sea una medida innecesaria, – que tampoco –, si no porque muestra el estado de la administración de justicia en España, una situación que perjudica a los ciudadanos y se perjudica al propio sistema minando la confianza de aquellos en la Justicia.

Realmente la situación general en los juzgados es, en general, mala. Los ciudadanos sienten en sus carnes la lentitud de los procesos y una inseguridad que no debía dar la Justicia; los abogados y los procuradores vemos los fallos de agenda, la falta de notificaciones o citaciones, el tener que reiniciar procesos porque han cambiado al juez... Hay un exceso de expedientes por juzgado, faltan medios, falta personal, falta formación, falta, en definitiva, un plan viable para modernizar la Justicia en España. Y esto es lo que queremos todos y lo que piden los jueces. ¿Les falta razón? No. ¿Es necesario amenazar con una huelga para tratar el tema más allá de una carta de intenciones? Lamentablemente así parece. ¿En que situación nos deja eso? Terrible.

El Ministerio de Justicia no puede permitir el estancamiento de uno de pilares más importantes del estado de derecho, no puede permitir que los ciudadanos no confíen en la administración de justicia, y por ello, no puede permitir que España sufra una huelga en la Justicia. Esto significa que se han de hacer las cosas para no llegar a esos extremos. El Ministerio de Justicia no ha de impedirlo silenciando los hechos, desviando balones fuera. Ha de impedirlo adoptando medidas útiles, comprometiendo esfuerzo técnico y humano que modernice, agilice y renueve todo el sistema judicial y la confianza en el mismo.

Para los más alarmistas, no hacer nada equivaldría a un colapso, debido a la crisis que se cierne sobre España disparando la tasa de impagos, el número de despidos, quiebras y demás situaciones conflictivas que muchas veces han de dirimirse en sede judicial. Es cierto que la situación empeora, pero ni mucho menos creo que vaya a haber un colapso, pero sí que los retrasos se alargarán, y muchos ciudadanos dependen, para dirimir controversias, de un sistema algo inefectivo en su funcionamiento, y en el que no confían demasiado; como viajar con Iberia en Nochebuena tratando de llegar a tiempo para cenar en casa. Año nuevo, medidas nuevas.

martes 23 de diciembre de 2008

El juicio de los hombres

Vivimos en un país en el que la retórica murió con Emilio Castelar y Cánovas del Castillo, en un país en el que la dialéctica hace tiempo que ha sido sustituída por la demagogía, y en un país en el que ya no es de extrañar que otro pilar de las artes liberales, la lógica, esté en peligro de extinción. ¿Exagerado? Yo creo que no mucho.

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha lanzado estos días una campaña dirigida a los consumidores con un claro mensaje anticrisis: "Compra con criterio". Un decálogo de cómo ahorrar unos euros estas Navidades indicando, paso a paso, como aplicar el buen juicio a algo tan básico a la par que peligroso como intercambiar dinero (dificil de conseguir) por bienes (fáciles de conseguir), que en estos tiempos de crisis, puede acabar siendo algo traumático. Son aspectos tan sencillos como planificar las compras, no abusar de la tarjeta de crédito, comparar precios... que pueden suponer un importante ahorro en la cesta de la compra de estas Navidades. No obstante... ¿esto no es lo lógico? Claro que si. Pero hay que recordárselo como un jarro de agua fría a una sociedad que parece una fiera consumista y derrochadora, que gasta más de lo que gana, que no ahorra y que sufre cuando vienen las vacas flacas con índices de paro de 11,33% - y subiendo -, y que demuestra cada día que la lógica y el sentido común no se usan, bien porque no se tiene, bien porque no se sabe, o bien porque no se quiere. ¿Cuál de las tres opciones le parece más preocupante?

Se puede ahorrar, se puede no derrochar, pero no se debe dejar de gastar. El cerrar el grifo al gasto de forma tajante puede hacer estragos en la industria y en el comercio provocando más paro y menos consumo, y más paro y menos... Pero ello no quita que no se deba consumir con responsabilidad, criterio, juicio y lógica (a ver si repitiendo...). Para más y mejores consideraciones económicas recomiendo encarecidamente consultar El Blog Salmón.

Con todo lo anterior, el índice de impagos se ha disparado en los últimos meses por diversas causas. Las dos más preocupantes: por el abuso de tarjetas de crédito y por la finalización de plazos para devolver créditos y préstamos, agárrense, solicitados (y concedidos) generalmente para bienes de lujo (coches BMW, viajes al extranjero, etc). Así las demandas de reclamación de cantidad, los monitorios, las ejecuciones de títulos judiciales, los deshaucios, etc., están ocupando mucho estacio en las mesas de los abogados ultimamente. No es agradable para un abogado llevar a cabo estas acciones contra muchos ninjas, o gente normal que se ha visto envuelta por una u otra causa en todo este follón. Lo mejor será superarnos aplicando lógica y juicio, y habrña que empezar por nuestras compras y gastos. Bienvenida la campaña del Ministerio.

Antes de volver a casa para Nochebuena -Iberia mediante-, no quiero dejar de felicitarles a todos esta Navidad y desearles un feliz año 2009 lleno de satisfacciones.

martes 16 de diciembre de 2008

Si ganas, cobras

Como los médicos, los abogados estamos sujetos a normas deontológicas. Creo recordar de las clases de Filosofía del Derecho impartidas por el Profesor Sanchez Cámara, que la deontología es una disciplina encuadrada entre lo ético y lo jurídico. Las normas éticas están sustentadas por la moralidad de principios y valores aceptados universalmente, convirtíendose así en valores sociales, y están orientadas, en caso de las normas deontológicas, a que los profesionales obremos con las actitudes y comportamientos acordes con el reconocimiento y respeto a esos valores sociales. Por otro lado, la parte jurídica de la deontología opera como un elemento disciplinario de las actuaciones de los profesionales cuando éstos no se rijan por las normas éticas.

Imagínese que a usted en estas Navidades le toca el Gordo de la Lotería junto con un conocido con el que compró el décimo a medias y que, casualmente quien lo guarda es su conocido. Si está pensando en que este sujeto va a llamar a su puerta y le va a entregar un maletín con su parte del premio... en fin. Pensemos mejor en demandarlo antes de que se lo gaste todo. Por cierto, un experto en esta materia: mi colega Javier González Espadas.

Puestos en este punto, va usted a su abogado, sabiendo que no va a poder pagar sus honorarios de entrada porque las normas del colegio profesional de aquel, le indican que para la cuantía del pleito que usted quiere poner (el valor de su parte del premio) se han de aplicar unos porcentajes y tramos y no se cuantas cosas más... con lo que demandar a su conocido puede no resultar muy buena idea, puesto que puede quedarse sin su parte del premio, y además pagar los cuantiosos honorarios de los abogados. Pero piensa, un momento, hay otra forma: Letrado, si gana el pleito, le doy un porcentaje del premio, si pierde, sólo le puedo pagar tanto. De hecho, así visto, usted piensa que su abogado se va a entregar en cuerpo y alma al caso, por la cuenta que le trae ¿verdad? Pero su abogado le diría que no, que el artículo 16 del Código Deontológico de la Abogacía no lo permite. O por lo menos hasta hoy, debería de decirle que no.

Resulta que ese ofrecimiento del porcentaje sobre la cuantía del pleito, se llama cuota litis y también resulta que está prohibido deontológicamente este tipo de pactos, aunque curiosamente, el artículo 16 está suspenso de vigencia y aplicación desde el 2002. Además, por si fuera poco, también estaba jurisprudencialmente aceptado por la Audiencia Nacional la prohibición de que los abogados negociaran libremente sus honorarios con sus clientes al margen de los honorarios fijados por los colegios de aquellos profesionales. Absurdo.

Mi colega José Luis Mazón, a quien no tengo el gusto de conocer, pero por descontado que me encantaría, ha logrado que el pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo estime un recurso contra esta prohibición de la cuota litis por parte del Consejo General de la Abogacía. El Supremo entiende que la conducta del CGA "fue objetivamente infractora y debe cesar". Además, el Supremo modifica así su propia doctrina sobre el tema, remarcando que esta nueva iterpretación es pareja con los criterios de la Sala de lo Civil del mismo Tribunal. Buena suerte con su pleito.

viernes 5 de diciembre de 2008

El timo de la promoción teléfónica

Por suerte, en mi casa cuento con Gas Natural. Digo por suerte porque así no vivo en la era glacial, como el hombre del anuncio que por cierto, tiene un nutrido club de fans en Facebook.
El caso es que tengo que solicitar que me pongan la U en el listín telefónico como explicaba Leo Nuñez, para evitar que cada semana me llamen todos los proveedores de internet, operadores telefónicos o bancos y entidades de crédito ofreciéndome el oro y el moro a las horas más intempestivas. En estos tiempos ya no valen solo los anuncios en la televisión o en la radio, lo que cuenta ahora es el marketing directo, una especialización de la publicidad para cada sector demográfico. Ejemplo: si usted vive en el Barrio de Salamanca de Madrid, la publicidad que recibirá será de bancos ofreciéndole nuevas tarjetas platino y diamantes, mientras que si vive en Vallecas, le ofrecerán dinero en el acto para lo que quiera o una batería de cocina nueva a un precio increible.
Pero en estos tiempos también no sólo corremos el riesgo de que nos importunen a la hora de la siesta para ofrecernos algo que no nos interesa ni escuchar, corremos el riesgo de que nos traten de timar. Se acabó el timo de la estampita. Ahora es el tiempo del timo de la promoción telefónica. Estoy convencido de que me pasan las cosas más insospechadas.
Ayer sin ir mas lejos, un suramericano llamó a mi casa preguntando por mí en nombre de Endesa y ofreciéndo una rebaja en el servicio actual del gas de 10 euros todos los meses. Esa cantidad es un buen ahorro sin duda, y aprovechándome de tal circunstancia, quise saber hasta donde llegaría todo esto. Supongo que se lo habrán imaginado, pero no se lo pierdan.
Para poder disfrutar de la fantástica promoción sólo tenía que darle a mi interlocutor mis datos de caracter personal completos y cuenta corriente bancaria "para su comprobación" ya que sólo se puede disfrutar si me doy de alta de forma telefónica.
Después de escuchar toda la perorata sobre las ventajas de darle mis datos y mi número de cuenta corriente (no me fuera a olvidar), en un tono muy entusiasta le dije que sí - sólo con imaginarme a mi interlocutor enchido de satisfacción ya merecía la pena -, pero ¡oh! ... una cosa, ¿cómo Endesa me ofrece tal promoción para clientes sin tener que cambiar la instalación a esa empresa? Porque no soy cliente de Endesa ¿sabe? ¡Ah, no! Qué equivocado estoy. Resulta que Gas Natural es el que me presta el servicio para estar calentito en casa y no despertarme con pingüinos bailando en mi habitación, y Endesa quien me lo factura. ¡Fíjense qué cosas!
Ante la insistencia, - y permítanme ya utilizar la expresión que vengo conteniéndome desde hace líneas -, del presunto estafador, le comenté, ya en un tono menos entusiasta y más inquisitivo, que me explicara cómo era posible que me ofrecieran tales ventajas a mí, que ni siquiera era el titular del contrato del gas y cómo era posible que teniendo supuestamente mis datos delante para su comprobación, no se diera cuenta que no tenía mis datos para su comprobación, puesto que no era titular de ningún contrato de gas ni con Endesa ni con Gas Natural... tras esto lo siguiente que pude escuchar por el auricular fueron los tonos de finalización de la llamada.
El problema es que el objetivo de este tipo de estafas, no somos ni ustedes ni yo, son las personas mayores, y las personas humildes que realmente necesitan ahorrar 10 euros al mes y que se pueden creer las palabras amables del timador. Un consejo, sigan las instrucciones de Leoplus y algo evitarán.