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martes, 23 de diciembre de 2008

El juicio de los hombres

Vivimos en un país en el que la retórica murió con Emilio Castelar y Cánovas del Castillo, en un país en el que la dialéctica hace tiempo que ha sido sustituída por la demagogía, y en un país en el que ya no es de extrañar que otro pilar de las artes liberales, la lógica, esté en peligro de extinción. ¿Exagerado? Yo creo que no mucho.

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha lanzado estos días una campaña dirigida a los consumidores con un claro mensaje anticrisis: "Compra con criterio". Un decálogo de cómo ahorrar unos euros estas Navidades indicando, paso a paso, como aplicar el buen juicio a algo tan básico a la par que peligroso como intercambiar dinero (dificil de conseguir) por bienes (fáciles de conseguir), que en estos tiempos de crisis, puede acabar siendo algo traumático. Son aspectos tan sencillos como planificar las compras, no abusar de la tarjeta de crédito, comparar precios... que pueden suponer un importante ahorro en la cesta de la compra de estas Navidades. No obstante... ¿esto no es lo lógico? Claro que si. Pero hay que recordárselo como un jarro de agua fría a una sociedad que parece una fiera consumista y derrochadora, que gasta más de lo que gana, que no ahorra y que sufre cuando vienen las vacas flacas con índices de paro de 11,33% - y subiendo -, y que demuestra cada día que la lógica y el sentido común no se usan, bien porque no se tiene, bien porque no se sabe, o bien porque no se quiere. ¿Cuál de las tres opciones le parece más preocupante?

Se puede ahorrar, se puede no derrochar, pero no se debe dejar de gastar. El cerrar el grifo al gasto de forma tajante puede hacer estragos en la industria y en el comercio provocando más paro y menos consumo, y más paro y menos... Pero ello no quita que no se deba consumir con responsabilidad, criterio, juicio y lógica (a ver si repitiendo...). Para más y mejores consideraciones económicas recomiendo encarecidamente consultar El Blog Salmón.

Con todo lo anterior, el índice de impagos se ha disparado en los últimos meses por diversas causas. Las dos más preocupantes: por el abuso de tarjetas de crédito y por la finalización de plazos para devolver créditos y préstamos, agárrense, solicitados (y concedidos) generalmente para bienes de lujo (coches BMW, viajes al extranjero, etc). Así las demandas de reclamación de cantidad, los monitorios, las ejecuciones de títulos judiciales, los deshaucios, etc., están ocupando mucho estacio en las mesas de los abogados ultimamente. No es agradable para un abogado llevar a cabo estas acciones contra muchos ninjas, o gente normal que se ha visto envuelta por una u otra causa en todo este follón. Lo mejor será superarnos aplicando lógica y juicio, y habrña que empezar por nuestras compras y gastos. Bienvenida la campaña del Ministerio.

Antes de volver a casa para Nochebuena -Iberia mediante-, no quiero dejar de felicitarles a todos esta Navidad y desearles un feliz año 2009 lleno de satisfacciones.

martes, 16 de diciembre de 2008

Si ganas, cobras

Como los médicos, los abogados estamos sujetos a normas deontológicas. Creo recordar de las clases de Filosofía del Derecho impartidas por el Profesor Sanchez Cámara, que la deontología es una disciplina encuadrada entre lo ético y lo jurídico. Las normas éticas están sustentadas por la moralidad de principios y valores aceptados universalmente, convirtíendose así en valores sociales, y están orientadas, en caso de las normas deontológicas, a que los profesionales obremos con las actitudes y comportamientos acordes con el reconocimiento y respeto a esos valores sociales. Por otro lado, la parte jurídica de la deontología opera como un elemento disciplinario de las actuaciones de los profesionales cuando éstos no se rijan por las normas éticas.

Imagínese que a usted en estas Navidades le toca el Gordo de la Lotería junto con un conocido con el que compró el décimo a medias y que, casualmente quien lo guarda es su conocido. Si está pensando en que este sujeto va a llamar a su puerta y le va a entregar un maletín con su parte del premio... en fin. Pensemos mejor en demandarlo antes de que se lo gaste todo. Por cierto, un experto en esta materia: mi colega Javier González Espadas.

Puestos en este punto, va usted a su abogado, sabiendo que no va a poder pagar sus honorarios de entrada porque las normas del colegio profesional de aquel, le indican que para la cuantía del pleito que usted quiere poner (el valor de su parte del premio) se han de aplicar unos porcentajes y tramos y no se cuantas cosas más... con lo que demandar a su conocido puede no resultar muy buena idea, puesto que puede quedarse sin su parte del premio, y además pagar los cuantiosos honorarios de los abogados. Pero piensa, un momento, hay otra forma: Letrado, si gana el pleito, le doy un porcentaje del premio, si pierde, sólo le puedo pagar tanto. De hecho, así visto, usted piensa que su abogado se va a entregar en cuerpo y alma al caso, por la cuenta que le trae ¿verdad? Pero su abogado le diría que no, que el artículo 16 del Código Deontológico de la Abogacía no lo permite. O por lo menos hasta hoy, debería de decirle que no.

Resulta que ese ofrecimiento del porcentaje sobre la cuantía del pleito, se llama cuota litis y también resulta que está prohibido deontológicamente este tipo de pactos, aunque curiosamente, el artículo 16 está suspenso de vigencia y aplicación desde el 2002. Además, por si fuera poco, también estaba jurisprudencialmente aceptado por la Audiencia Nacional la prohibición de que los abogados negociaran libremente sus honorarios con sus clientes al margen de los honorarios fijados por los colegios de aquellos profesionales. Absurdo.

Mi colega José Luis Mazón, a quien no tengo el gusto de conocer, pero por descontado que me encantaría, ha logrado que el pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo estime un recurso contra esta prohibición de la cuota litis por parte del Consejo General de la Abogacía. El Supremo entiende que la conducta del CGA "fue objetivamente infractora y debe cesar". Además, el Supremo modifica así su propia doctrina sobre el tema, remarcando que esta nueva iterpretación es pareja con los criterios de la Sala de lo Civil del mismo Tribunal. Buena suerte con su pleito.