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martes, 20 de enero de 2009

Año nuevo...

He tenido un tiempo abandonado este blog, a sus lectores asiduos y sinceramente, también a mi acezo comunicativo. Lo echaba de menos. Podría detenerme a justificar mi falta de atención a esta página debido a las merecidas vacaciones que he disfrutado y el inexorable trabajo pendiente que me he encontrado a la vuelta de las mismas. De hecho, era tal cantidad de trabajo el que tenía en mi mesa para empezar el año, que podría haber pasado por un funcionario de justicia de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) como la señorita de la foto.

Permítanme comentarles algo de mis vacaciones: comenzaron el día 24 de diciembre a las 15 horas. Había salido de mi trabajo con el tiempo justo para ir a la Terminal 4 de Barajas y poder tomar un vuelo de Iberia con destino La Coruña para llegar tranquilamente a cenar a mi casa con mi familia. La frase anterior podría pasar a formar parte de los libros de texto de literatura española como ejemplo de la figura antítesis. (Iberia - tranquilamente. Sobran las explicaciones). Muchos de los vuelos de al rededor de la puerta de embarque a la que me habían asignado eran cancelados o retrasados sin explicaciones. La confusión, indignación y desconfianza era preocupante a la par que contagiosa. Mi vuelo, por suerte y sorpresa para todos los presentes, salió a la hora. Es lo que tienen las huelgas, las de celo, las encubiertas, las abiertas y todas las demás formas que existan (menos las japonesas): que siempre se perjudica al usuario y que siempre generará desconfianza en el sector. Dejando a un lado la guerra SEPLA - IBERIA con sus refriegas anuales justo en Navidad, Semana Santa y verano, hay que comentar la amenaza de huelga en la Justicia.

El año pasado fueron los funcionarios de Justicia los que se pusieron en huelga pidiendo más medios, desbordados por los legajos sobre sus escritorios, estanterías y el suelo de los pasillos. Este año son los jueces quienes amenazan al ministro Fernández Bermejo por lo mismo. De hecho, ya hay paros encubiertos en algunos juzgados. Es un hecho terrible para todos. No porque su enfrentamiento con el Ministerio sea ilegítimo, – que no lo es –, ni porque sus reivindicaciones sean absurdas, – que no lo son –, ni porque sea una medida innecesaria, – que tampoco –, si no porque muestra el estado de la administración de justicia en España, una situación que perjudica a los ciudadanos y se perjudica al propio sistema minando la confianza de aquellos en la Justicia.

Realmente la situación general en los juzgados es, en general, mala. Los ciudadanos sienten en sus carnes la lentitud de los procesos y una inseguridad que no debía dar la Justicia; los abogados y los procuradores vemos los fallos de agenda, la falta de notificaciones o citaciones, el tener que reiniciar procesos porque han cambiado al juez... Hay un exceso de expedientes por juzgado, faltan medios, falta personal, falta formación, falta, en definitiva, un plan viable para modernizar la Justicia en España. Y esto es lo que queremos todos y lo que piden los jueces. ¿Les falta razón? No. ¿Es necesario amenazar con una huelga para tratar el tema más allá de una carta de intenciones? Lamentablemente así parece. ¿En que situación nos deja eso? Terrible.

El Ministerio de Justicia no puede permitir el estancamiento de uno de pilares más importantes del estado de derecho, no puede permitir que los ciudadanos no confíen en la administración de justicia, y por ello, no puede permitir que España sufra una huelga en la Justicia. Esto significa que se han de hacer las cosas para no llegar a esos extremos. El Ministerio de Justicia no ha de impedirlo silenciando los hechos, desviando balones fuera. Ha de impedirlo adoptando medidas útiles, comprometiendo esfuerzo técnico y humano que modernice, agilice y renueve todo el sistema judicial y la confianza en el mismo.

Para los más alarmistas, no hacer nada equivaldría a un colapso, debido a la crisis que se cierne sobre España disparando la tasa de impagos, el número de despidos, quiebras y demás situaciones conflictivas que muchas veces han de dirimirse en sede judicial. Es cierto que la situación empeora, pero ni mucho menos creo que vaya a haber un colapso, pero sí que los retrasos se alargarán, y muchos ciudadanos dependen, para dirimir controversias, de un sistema algo inefectivo en su funcionamiento, y en el que no confían demasiado; como viajar con Iberia en Nochebuena tratando de llegar a tiempo para cenar en casa. Año nuevo, medidas nuevas.

martes, 23 de diciembre de 2008

El juicio de los hombres

Vivimos en un país en el que la retórica murió con Emilio Castelar y Cánovas del Castillo, en un país en el que la dialéctica hace tiempo que ha sido sustituída por la demagogía, y en un país en el que ya no es de extrañar que otro pilar de las artes liberales, la lógica, esté en peligro de extinción. ¿Exagerado? Yo creo que no mucho.

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha lanzado estos días una campaña dirigida a los consumidores con un claro mensaje anticrisis: "Compra con criterio". Un decálogo de cómo ahorrar unos euros estas Navidades indicando, paso a paso, como aplicar el buen juicio a algo tan básico a la par que peligroso como intercambiar dinero (dificil de conseguir) por bienes (fáciles de conseguir), que en estos tiempos de crisis, puede acabar siendo algo traumático. Son aspectos tan sencillos como planificar las compras, no abusar de la tarjeta de crédito, comparar precios... que pueden suponer un importante ahorro en la cesta de la compra de estas Navidades. No obstante... ¿esto no es lo lógico? Claro que si. Pero hay que recordárselo como un jarro de agua fría a una sociedad que parece una fiera consumista y derrochadora, que gasta más de lo que gana, que no ahorra y que sufre cuando vienen las vacas flacas con índices de paro de 11,33% - y subiendo -, y que demuestra cada día que la lógica y el sentido común no se usan, bien porque no se tiene, bien porque no se sabe, o bien porque no se quiere. ¿Cuál de las tres opciones le parece más preocupante?

Se puede ahorrar, se puede no derrochar, pero no se debe dejar de gastar. El cerrar el grifo al gasto de forma tajante puede hacer estragos en la industria y en el comercio provocando más paro y menos consumo, y más paro y menos... Pero ello no quita que no se deba consumir con responsabilidad, criterio, juicio y lógica (a ver si repitiendo...). Para más y mejores consideraciones económicas recomiendo encarecidamente consultar El Blog Salmón.

Con todo lo anterior, el índice de impagos se ha disparado en los últimos meses por diversas causas. Las dos más preocupantes: por el abuso de tarjetas de crédito y por la finalización de plazos para devolver créditos y préstamos, agárrense, solicitados (y concedidos) generalmente para bienes de lujo (coches BMW, viajes al extranjero, etc). Así las demandas de reclamación de cantidad, los monitorios, las ejecuciones de títulos judiciales, los deshaucios, etc., están ocupando mucho estacio en las mesas de los abogados ultimamente. No es agradable para un abogado llevar a cabo estas acciones contra muchos ninjas, o gente normal que se ha visto envuelta por una u otra causa en todo este follón. Lo mejor será superarnos aplicando lógica y juicio, y habrña que empezar por nuestras compras y gastos. Bienvenida la campaña del Ministerio.

Antes de volver a casa para Nochebuena -Iberia mediante-, no quiero dejar de felicitarles a todos esta Navidad y desearles un feliz año 2009 lleno de satisfacciones.

martes, 8 de julio de 2008

La justicia no funciona

La justicia no funciona. No quiere esto decir que se apliquen mal las sentencias, que sea injusta ni que siga sus propios cauces, quiere decir que el aparato judicial español está atascado, casi parado.

El número 50 de la revista del Consejo General de la Abogacía Española trata en exclusiva sobre este problema. Esta publicación estima que existen actualmente más de dos millones y medio de sentencias pendientes de aplicar. Para solucionar esto, muchos órganos necesitarían meses para ponerse al día pero sin que les entraran casos nuevos, lo que implica la imposibilidad de actualizarse a día de hoy.

El CGAE achaca esta situación actual a la falta de medios humanos y técnicos, sobre todo tecnológicos, a la gran descordinación de los órganos jurisdiccionales entre sí y al incumplimiento de diversas medidas por parte de los últimos gobiernos en materia de modernización de la justicia.

Un apunte que detaca en la carta del director de esta revista es que "...la crisis económica, en fin, siembra más dudas sobre la posibilidad de que en tienmpo de ajustes dolorosos pueda haber el dinero imprescindible para hacer frente a las reformas que necesita la justicia".