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miércoles, 21 de abril de 2010

He leído y acepto ser un "anima vili"

Comentaba recientemente que nadie se lee la letra pequeña de los avisos legales de los sitios web. Insisto deberían. Yo sigo descontento por que llegen antes a la Biblioteca del Congreso de EE.UU mis Twitts que mis artículos jurídicos.

De las condiciones de uso, términos y condiciones, condiciones generales, políticas de privacidad... que me encuentro a la hora de comprar algo por Internet o registrarme en algún servicio, siempre las leo. En diagonal. Pero me las leo. Con especial incapié en las relativas a la cesión de mis datos personales, las garantías de los productos o servicios y aquellas otras obligaciones escondidas tras un apartado con un nombre que no te invita a leerlo por aburrido, pero que curiosamente contiene "otras obligaciones" relevantes para el usuario.

Fíjense, el porqué hay que acostumbrarse a esta incómoda práctica: 7.500 usuarios ceden gratuitamente sus almas inmortales a GameStation. Si bien es cierto que esto es una broma de esa cadena de tiendas por el April Fool's Day, pero dudo que a alguno le haya hecho gracia. Mi parte preferida: "Si deseamos ejercer esta opción, permitirás rendir tu alma inmortal y cualquier reclamación que puedas tener sobre ella en un plazo de cinco días laborales tras recibir la notificación escrita de Gamestation o uno de sus secuaces debidamente autorizados".

Esto pone de manifiesto que nadie se lee nada. Es fácil. Cuanto más pequeño y escondido estén las cosas... menos se quieren que se encuentren... ¿adivinan por qué?


Insisto en la necesidad de que los proveedores de servicios de la información ofrezcan de una forma más leal, fácil, comprensible y accesible los términos y condiciones de acceso a sus servicios o productos.

domingo, 18 de abril de 2010

El prisionero de sus palabras

El hombre es prisionero de sus palabras y dueño de sus silencios. Efectivamente, una vez más el refranero tiene razón, y más cuando esas palabras están escritas.

Estoy casi seguro de que nadie sabe a ciencia cierta el porqué del enorme éxito de las redes sociales (excelente video sobre este fenómeno) . Está claro que uno de esos motivos es la cantidad de usuarios, pero todos sabemos para qué cosas sirven; desgraciadamente unas son buenas (como negocios y retomar contacto con viejos amigos) y otras no lo son (de ahí alguna nueva modificación de las políticas de Facebook).

Hace poco, una niña de sólo 8 años me daba su versión de qué era para ella una red social: "como una red en la que la gente cuenta cosas de su vida". Interesante definición. Sobre todo porque es rigurosamente cierta. Actualmente existe un debate social muy intenso a cerca del control sobre los menores en este tipo de servicios de Internet.

Sigo pensando, tal y como he escrito en este foro otras veces, que existe un gran problema con la información ofrecida por los sitios de Internet sobre sus política de privacidad y que éstas son tremendamente abusivas. Pues como decía el Retwitt de una amiga en su Twitter de ayer, "The biggest lie ever: I have read and agree to the therms of use".

A pesar de que yo mido mucho lo que escribo en las redes sociales de las que soy usuario, no me hace mucha gracia que mis entradas pasen a engrosar los archivos de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (noticia) de una forma tan unilateral.

martes, 20 de octubre de 2009

La brecha tecnológica

Es simplemente curioso el que las nuevas tecnologías sean una de las cosas más antiguas del mundo. Es algo parecido a la palabra "moderno", que quizás también sea una de las más antiguas. Curiosa antítesis ¿verdad?

De hecho, las nuevas tecnologías existen desde siempre, el arco y las flechas que sutituyeron al silex, fue el "high tech" de la Edad de Piedra. Y desde entonces ha sido un no parar, como el invento de la bombilla de filamento métálico que sustituyó a las lámparas de gas. En pleno siglo XXI la palabra "nuevas" de "nuevas tecnologías" casi es ridícula usarla, pues el ritmo de invención tecnológica en todos los campos es sustancial y culitativamente impresionante. Sirva un ejemplo: Usted ya no quiere su ratón de toda la vida, está obsoleto. Y si no, mirén el post de Ángel Jimenez de Luis (será mi próxima adquisición). Deberíamos cambiar la expresión. Se admiten sugerencias.

El caso es que las últimas tecnologías están creando una brecha tecnológica, pues desde la generación de los 70, cambiar de aparato tecnológico y entender sus funcionalidades es como freir un huevo, mientras que para la generación de nuestros padres configurar periféricos de ordenador, utilizar algunas funciones del móvil o comprar por internet puede ser complicado; para la generación de nuestros abuelos, en fin, programar el video... imagínese. La cuestión es que son los jóvenes quienes más uso e influencia le dan a las tecnologías de telecomunicaciones, siendo por ello, los principales afectados por las mismas.

Así lo piensa el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, para quien existen riesgos de privacidad derivados del uso de tecnologías de la información, e Internet. No obstante, Múgica tambien considera que ya existe la "suficiente protección" de los derechos fundamentales de los ciudadanos en este tema. Esto es como todo, las leyes existen, sólo hay que aplicarlas.

Aunque en mi opinión, la mejor arma contra las vulneraciones de derechos en estos temas siempre es la concienciación para el uso moderado y responsable de la tecnología, a parte de tener un buen abogado, claro.

viernes, 2 de octubre de 2009

Sus datos pueden estar en la calle


Datos sensibles de personas aparecen en la calle. Y ya van varias noticias similares en los ultimos meses. Un médico que tiró a un contendedor historias clínicas de sus pacientes, el famoso caso de los expedientes judiciales de varios juzgados de España hallados en la basura con datos de mujeres maltradadas, el ya mítico caso del supermercado que tiró curriculums vitae de candidatos con, además, comentario racistas escritos. Ahora una nueva noticia que ha causado furor en los telediarios y periódicos nacionales. No es para menos. Imagínese que su historia clínica o un fichero con sus datos personales junto con un perfil de su comportamiento relacionado con el juego aparecen en la calle a la vista de todos. Indignante.

Como muchas otras veces que he escrito sobre este tema, se hace necesario reiterar algunos puntos básicos sobre la protección de los datos personales. Dejando a un lado las cuestiones relativas a las medidas de seguridad que se han de adoptar para proteger este tipo de información, en primer lugar, básica y fundamentalmente hemos de tomar conciencia de la importancia que tiene la protección de los datos personales.

Como es lógico, muchas empresas contratan servicios de protección de datos porque a su vecino le han sancionado con 6.000 euros por enviar un correo electrónico con publicidad a un destinatario que no deseaba tal comunicación, o una multa de 30.000 euros por ceder los datos a otra empresa sin haber solicitado previamente el consentimiento de los interesados. Es una como otra cualquier para cumplir con la ley, el miedo a la sanción. Sin embargo, entiendo que lo principal debe ser la educación. ¿Por qué es importante proteger los datos personales?

Porque cada vez, y gracias o por culpa de las nuevas tecnologías, más y más información sobre nuestra persona, sobre nuestros gustos, sobre nuestra economía personal e incluso vida privada, es conocida de forma sencilla por quien tiene nuestros datos. El caso es que todos tenemos el derecho fundamental a limitar y controlar la información que sobre nosotros tienen terceras personas. Y ello no es por un puro capricho del legislador, es que lo que se haga con nuestros datos personales puede afectar, y mucho, a nuestra intimidad, a nuestro honor, a nuestra propia imagen. ¿Por qué tiene que enterarse todo el mundo de mi historia clínica o que se conozca que soy un ludópata como en la noticia anterior?

Para concienciar a las empresas y personas que tratan datos personales de la importancia de esta norma, es necesario que los ciudadanos apliquemos nuestros derechos sin vacilar. Podemos solicitar que cancelen nuestros datos de sus bases de datos, podemos requerir que no nos remitan más información o nos llamen con publicidad, podemos rectificar nuestros datos e incluso podemos solicitar que nos den toda la información sobre qué datos tienen de nosotros y de donde los han sacado. En caso de que no nos atiendan mi recomendación es clara: denuncia a la Agencia Española de Protección de Datos. Es casi una advertencia a la desesperada, lo sé, pero qué le vamos a hacer si las cosas funcionan por miedo a sanción y no porque sea lo correcto.

Estas conclusiones eran parte de una conferencia en la que he participado hace pocos días en Madrid y en Sevilla, que al parecer, algún medio de comunicación se hizo partícipe de mis comentarios.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Privacidad en redes sociales

Yo no tengo cuenta en Facebook, ni en Tuenti, ni en Hi5, ni en MySpace. Muchos amigos y conocidos no paran de invitarme a estas redes y no entienden cómo sigo siendo capaz de vivir sin "adorar" estas redes.

Como no tengo cuentas en aquellas, no comparto mis fotos en la playa, la fiesta del fin de semana pasado. No aporto datos personales sobre mis aficiones, los discos que me gustan, los libros que leo, los viajes que he hecho, ni algunos datos personales más. Es que, en primer lugar, no me interesa airear mi vida por internet y en segundo, no me apetece que se airee sola. Les recomiendo esta noticia de El País.

Efectivamente, esto de las redes sociales es un mundo abierto a la obtención de información de los demás. Es cierto que la información que se publica en estas redes se hace de forma voluntaria, pero muchas veces no se es consciente del alcance que puede llegar a tener el vídeo del cumpleaños de su prima que ha colgado en Facebook.

Fíjense en este extracto de las condiciones generales de Facebook: "Al publicar el Contenido de Usuario en cualquier parte del Sitio, otorgas automáticamente a la Compañía (...), una licencia irrevocable, perpetua, no exclusiva, transferible, plenamente desembolsada y mundial (con derecho de sublicencia) para usar, copiar, reproducir públicamente, mostrar públicamente, reformatear, traducir, obtener extractos (totales o parciales) y distribuir dicho Contenido de Usuario para cualquier fin, ya sea comercial, publicitario o de otro tipo, en relación con el Sitio o la promoción del mismo, para preparar trabajos derivados de dicho Contenido de Usuario o incorporarlo a otros trabajos, y para otorgar y autorizar sublicencias de lo anterior". También es cierto que se indica que este consentimiento se puede revocar, pero esto no viene dado, como sería lógico, por darse de baja de Facebook, sino por la retirada del contenido. Primero borre todo y luego dése de baja.

Otra de las cosas que no me apetece en absoluto es ser infestado de correos publicitarios o comerciales. Miran con qué tacto lo explica Facebook: "Por ejemplo, si especificas una película favorita en tu perfil, podemos anunciarte el estreno de una película del mismo estilo en tu ciudad". Y a que no sabía que, Facebook, por ejemplo también puede recopilar información sobre usted de "otras fuentes, como periódicos, blogs, servicios de mensajería instantánea y otros usuarios del servicio Facebook a través del uso del mismo (por ej., etiquetas de fotos) para proporcionarte información más útil y una experiencia más personalizada".

Ante todo esto, - y hay más cosas que he omitido para no alargarlo mucho -, ¿cómo voy a darme de alta en una cosa de estas? Yo seguiré con mis tres cosas: este blog, Flickr para poner la fotos que hago (¿se han fijado que nunda aparezco yo ni nadie?) y LinkedIn (una red social profesional. No me interesa que se conozca mi vida privada pero si la profesional).

martes, 8 de julio de 2008

Huellas para todo

Hoy, publica Leo Núñez en su blog una entrada sobrada de razón sobre políticas de privacidad en los buscadores de Internet.

Durante el café de media mañana observo una noticia en un diario sobre los nuevos modos de protesta de asociacionnes y organizaciones no gubernamentales: recoger huellas dactilares de los ciudadanos en lugar de sus firmas.

Dejando a un lado las declaraciones del Ministro de Interior italiano, las razones de su gobierno y las protestas y reacciones a sus pretensiones, que me parecen totalmente justificadas, por deformación profesional se me ha venido a la cabeza la política de privacidad que contendrían los formularios de protesta en los que se recaben las huellas dactilares (dato biométrico personal). Imagínese: "Sus datos personales, incluidos sus datos biométricos, serán tratados exclusivamente para la presente protesta y en ningún caso serán utilizados para efectuar defraudaciones y suplantaciones de su personalidad".